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Kilitos de más

Intenté disimular mi cara de satisfacción, mientras con mis dos brazos aún empujaba mi cuerpo para salir de la piscina y el agua escurría por mis abdominales. Todo había salido como lo esperaba. Jaume, entre enojado y triste me decía: me han abierto el casillero, he perdido todo mi trabajo.

LLevo ya unos meses enrollándome con Jaume pero no vamos a más. El me dice: somos amigos hace mucho tiempo, no debemos estropear lo que tenemos. A mi no me importa mucho estropearlo, yo nunca he querido ser su amigo. Me enamoré de él desde el momento en que lo vi hace ya dos años, cuando empezó a nadar en esta piscina los lunes y jueves a las 21:00h. Tuve que modificar mis horarios para coincidir con él pero valió la pena. Ahora como el dice somos amigos y yo estoy más cerca de enamorarle.

Hace 5 meses que me dijo: voy a participar en un concurso de fotografía. Participaré en la categoría de desnudo masculino. Inmediatamente me ofrecí a servirle de modelo. Era una oportunidad más para seducirle, mostrarle lo bueno que estoy y cuanto me necesita.

Tal y como lo planee, nos terminamos liando y desde entonces, sin ir a más,  repetimos de vez en cuando. Confieso que no es la situación que quería pero al menos estoy más cerca que antes de que sea mi novio.

No se exactamente que le ha hecho fijarse en mi de otra forma. Tal vez es porque ahora tiene menos amigos ya que yo he logrado desenmascararlos. O que mis advertencias le hayan servido para evitar ir más allá con aquellos ligues que poco le convenían. Sin duda, sabe que soy un buen consejero.  En fin, lo más probable es que se está dando cuenta que soy el amor de su vida.

Hace dos días me comentó que quería darle una vuelta al proyecto con el que se presentaría al concurso. Me dijo que tal vez sea más interesante el desnudo de un hombre normal y corriente con unos kilitos de más. Es decir, me mato en el gimnasio  y en la piscina 4 veces por semana, para que este sienta interés por: “unos kilitos de mas”.

En fin, como siempre dejé que todo fluyera. Y aquel día después de la sesión con el “gordito”, me encargué que trajera su cámara consigo a la piscina. Sabía que le dolería perderla, pero no podía consentir ese disparate. Yo tenía que ser el modelo.

Andrey Montero

Categorías:Relatos Sin categoría

Andrey Montero

Aprendiendo a escribir.

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